¿Por qué El Ermitaño?

Os preguntaréis porqué he escogido al Ermitaño como personaje principal de mi página web. Razones no me faltan para haberlo elegido a él y no a otro.

Si habéis leído el apartado “sobre mí”, sabréis que mis inicios en el mundo espiritual fueron a través de las cartas del Tarot, en concreto utilizaba el Tarot de Marsella. Cada uno de sus Arcanos tiene voz propia, cada lámina nos muestra un personaje o situación. Todos describen una personalidad en el caso de los personajes o una serie de situaciones o caracteres en los demás.

En el caso de El Ermitaño, nos muestra a un personaje con el cual me identifico mucho por diversas razones. En primer lugar se trata de uno de los 5 Arcanos que aparecen en mi Línea de la Vida. Esta se consigue después de hacer una serie de cálculos con nuestro nombre, apellidos y fecha de nacimiento (en otra ocasión os hablaré de ello). Este Arcano habla sobre introspección, espiritualidad, búsqueda y comprensión de verdades escondidas y profundas. Se trata de un personaje que utiliza su propia Luz para guiarse hacia su camino de vida. A veces resulta un tanto incomprendido por la sociedad, pues prefiere la soledad y aprendizaje al bullicio de la vida mundana.

Por otro lado el Ermitaño es una persona seria, prudente, discreta, guardadora de secretos, en la cual poder confiar. Es un buscador incansable de la Verdad. En su camino va adquiriendo una serie de conocimientos los cuales le hacen ser la persona que es.

El Ermitaño es un “abre caminos”, pues con la luz que porta en su mano te ayudará a encontrar tu propia verdad, tu camino de vida. En la otra mano porta un báculo de madera que al ir apoyando en el suelo, va absorbiendo toda la energía de la Madre Tierra, tomando así nuevos conocimientos.

En mi caso personal, he pasado gran parte de mi vida buscando. Al principio no sabía muy bien el qué, pero poco a poco me fui orientado. A veces encontré lo que quería, otras no y no pocas me equivoqué. Pero todo ello me ayudó a aprender, crecer y superar los baches. 

Quería enfocarme en la ayuda a los demás. Pero finalmente comprendí que para ello era preciso que empezase por ayudarme a mí misma. Mediante el trabajo interior y personal fui sanando aspectos de mi vida (de hecho es algo que seguiré haciendo hasta el final de mis días) y así, paso a paso fui venciendo miedos, cambiando mi visión de la vida, de mí misma, creciendo y avanzando. Entendí que primero es mi bienestar, que si estoy bien podré ayudar a otros. No se trata de egoísmo, sino de estar bien para ser realmente útil a los demás.

Todo eso es algo que tuve que ir haciendo yo misma, nadie lo hizo por mí. Es cierto que encontré a maestros, amigos y personas que dedicaron tiempo a enseñarme, escucharme y orientarme. Mi especial gratitud hacia ellos. Pero la que cogió las riendas y se arremangó fui YO.

Con todo esto lo que quiero decir es que sois vosotros mismos los que debéis coger las riendas de vuestra vida. Si os caéis sois vosotros los que os tenéis que levantar. El terapeuta no va a poder hacerlo por vosotros; no tenemos una varita mágica para arreglar vidas y situaciones. Sí que tenemos herramientas para ayudar en cada proceso, para abrir las cajas en las cuales se oculta aquello que no queréis ver, pero que es preciso afrontar y solucionar. 

Cuando se acude a cualquier terapia hay que hacerlo con convicción, con el verdadero deseo de mejorar y buscar soluciones, la más adecuada para cada cual. El terapeuta hará su trabajo, pero el verdadero trabajo lo debe hacer la persona con toda su intención para sí misma. Ese es el verdadero Trabajo Interior. Tú eres quien decide en tu vida si avanzar y mejorar (con todas sus consecuencias) o quedarte como estás y no hacer nada (con todas sus consecuencias, también). Es muy fácil quedarnos en un rincón llorando y sintiendo mucha pena por nosotros mismos, sin responsabilizarnos de nuestros actos y la vida que nosotros mismos hemos creado.

Por tanto es preciso acudir a las terapias con visión transformadora, dispuestos a cambiar cosas. Piensa que cuando cambias tu visión de una situación o persona concretas, si miras con otros ojos y cambias tu actitud, verás que todo empieza a cambiar a tu alrededor, todo va mejorando y se torna más fácil.

Es por ello que elegí al Ermitaño. Es digno de confianza y con una bonita labor: iluminar el camino de tu vida, para que encuentres las herramientas más adecuadas a tu persona y puedas así encontrar al Ser que realmente eres.